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Mostrando entradas de 2026

Mandarinas

Se bajó de una micro en el paradero 17, frente a la plaza de La Cruz, yo esperaba locomoción para Valparaíso. Tarde calurosa de fin de septiembre. La parada con sombra, caminó unos pasos con un bastón en su mano derecha y se sentó a mi lado. Escuchaba cueca en una pequeña radio a pilas que llevaba en uno de los bolsillos de su chaqueta. Hombre de más de 80 años. Vestía boina, unos jeans y chaqueta azules, zapatos café claro, todo desgastado . Su piel morena arrugada, bronceada por el sol. Seguramente era un trabajador del campo con mil historias, aciertos y errores, amores y desamores. Sacó una mandarina, la peló con mucha paciencia, caminó al basurero, botó las cáscaras y luego se sentó a comerla. Sentía el aroma cítrico de la fruta. Mis abuelos maternos y paternos se mudaron del campo a la ciudad. Hoy descansan en cementerios en La Serena y Nogales. Las mañanas en la casa de los tatas en La Calera, de niño iba cada fin de semana que podía. Me despertaba con las risas de la radio Fest...

Los últimos sorbos de café frente al mar

"Tú no eres morena, eres mate". Tres mujeres conversan al lado mientras bebo un capuccino mirando al mar, en Cochoa. Encontré un carrito cafetería en el paseo con reposeras y quitasoles. Bajé por una escalera inmensa luego de mi terapia con el sicólogo, salí más tranquilo y enfocado luego de días turbulentos. Fotografié durante la caminata, la cámara siempre me acompaña. "Espero que nos veamos", dos señoras que pasean a sus perros "guaguas" se despiden. La música del carrito está buena, un tanto nostálgica para el momento que atravieso, pero, en fin, hace juego con el mar. Suena "Every breath you take" de The Police mientras miro la espuma de leche que queda en el fondo del vaso, los últimos sorbos. El sonido de las olas siempre me calma. Quizá así sonaba el ruido externo cuando estaba en el vientre de mi madre, cuando era un feto y escuchaba música docta de los cassettes que ella coleccionaba. Ahora tengo que regresar a La Cruz, del mar al valle...

Papas que no son papas

Escucho Nofx camino a Valparaíso, justo se sube un tipo con dread y un aro gigante en su nariz. Recuerdo al vocalista de Fun People. Las voces y el ruido del tren pasando por los rieles se escuchan en segundo plano. "¡Deja de gritar, parecí niñita!", la mamá que está el frente le dice a uno de sus hijos. Uno de los peques me pisa las zapatillas. Afuera hace calor, después de días de lluvia y frío la primavera se aproxima. La gente guarda sus chaquetas. En pocos minutos llegaremos a Viña del Mar. Los cerros repletos de tomas, casas prácticamente nuevas. Aún hay rastros del incendio que en 2024 avanzó por Valparaíso, Viña del Mar y Quilpué. En los cerros se dejan ver algunas palmas chilenas. Recuerdo los paseos a las Palmas de Ocoa cuando niño, en esos años cuando aún corría agua por las quebradas, agua dulce y refrescante. El tren que pasa por la vía de al lado me deja ver el estero Marga Marga mientras avanza  velozmente en dirección a Limache. "Kill Rock Stars...

El polen de los aromos

El almendro floreció en el jardín. Aún es invierno. "La primavera llegará pronto", dice mi madre. También los cerezos en la ladera del cerro del condominio donde vive Camila. "Salen unas cerezas amarillas", me dice el conserje (que aún no me aprendo su nombre). Él es un marino retirado que me salvó de una panne de mi auto, es del sur y muy conversador. "¿Y no se las comen los vecinos?", sigo conversando y entre risas me cuenta que se las devoram unos ratones, un festín de frutas de temporada.  Regreso a La Cruz en mi vehículo y contemplo los aromos de la ruta 64 CH, hay muchos en la orilla del tramo que pasa por el aeropuerto de Viña del Mar, de la Armada. Sus flores también anuncian la primavera. Llegaron en el siglo XIX como árbol ornamental, son de Autralia y Tasmania me informa Gemini (la IA de Google). En calle Colo Colo de La Calera habían muchos, los recuerdo muy bien, ese amarillo intenso de sus flores y el aroma tan particular que me encantaba. Lo...

El vuelo en tren (o metro)

El metro no estaba tan lleno, sábado 1 de agosto de 2026. Trabajaba como fotógrafo en el Festival Mediamorfosis en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Era mi segundo viaje al puerto, ese día había un par de actividades allá. Almuerzo y me tomo más de media dosis de clotiazepam (lo dije en otro relato, estoy en terapia con sicólogo y siquiátra, pero agregué un extra esa tarde). Ahí comenzó el vuelo, pero en tren. "Las cosas van más lento" como el tema de Pánico. Gente, perros, vendedores, me senté al costado derecho para ver el mar camino a Valparaíso. Sonaban boleros. Debo confesar que no me agradan los artistas en el metro, pero en ese momento todo era armonía. Un pasajero coreaba las canciones de los dos guitarristas de boina. Al frente un padre con su hija que creo que eran venezolanos: la niña abrazada al hombre media enojada, las señoras de al lado le dieron un jugo en cajita. "Yo siempre llevo jugos", dijo una. "Y yo las galletas", comento su amiga ...

Días de postproducción

La taza con café a la mitad El computador quitando el ruido Busco algún tema bueno en Spotify Encuentro "Cast No Shadow"de Oasis  Me perdí ese concierto, aunque nunca pensé ir. Los 90: el grunge, britpop y el punk Las tocatas en Quillota, La Calera, Nogales, Villa Alemana, Valparaíso y otros antros; el alcohol, los amigos, las bandas Toke de Queda y Juguete Bélico Baterista a mil por hora y me quito la polera en el escenario; las luces, el pogo, la adolescencia efervescente, las baquetas quebradas. El cassette que presté y nunca me devolvieron... Regreso, suena "Parklife" de Blur en el compu Post post post producción de fotografías Aún quedan mil.

El dúo ensaya, viajo con la música

Llegamos al departamento de Feli en la tarde, ya estaba un tanto oscuro y llovía. Era el ensayo previo a la presentación de Dúo Tándem en Masita Rica, un café extravagante de Recreo, en Viña del Mar, con un dueño de origen turco que, por lo que me contó hace un par de meses, su familia llegó hace muchos años a Chile.  Camila y Ricardo tocan la tercera pieza del concierto: es veloz, sus manos se mueven a mil por hora, la casa vibra con la música. Ambos de negro, quedan ya dos horas para el concierto. Les dimos un suave aplauso con Felipe, ahora siguen con la cuarta composición. Me siento en un salón de la época victoriana: "My lady Camila, ¿me cede esta pieza de baile?" "Por supuesto mi conde Elgueta". Lo hermoso de la música docta es que viajas. Cada uno a distintos mundos y épocas. Es una forma de comunicación, de narrativa, que me fascina. El dúo está concentrado en las partituras, el plato de comida del gato de Feli adorna el salón (el living de la casa).  La pri...

El caudal y los recuerdos

Las ganas de mirar el río Aconcagua después del temporal rondaban en mi cabeza. Me encontré con Camilo en el supermercado, un viejo amigo con el que tocábamos en una banda. "¿Fuiste a ver el río?", me preguntó con rostro de felicidad. "Está hermoso".  Dejé el pan y los bidones de agua en casa, agarré la cámara y el auto. Partí a Lo Rojas, en la comuna de La Cruz. Alrededor del pequeño parque, muchos autos estacionados y familias mirando el caudal desde la orilla. Otros en el puente nuevo contemplaban el espectáculo de la naturaleza. Ya había parado de llover, al agua turbia arrastraba algunas ramas y troncos. El puente colgante estaba cerrado. Recorrí el puente nuevo por ambos lados. Tomé varias fotografías. Al frente la cordillera nevada se dejaba ver entre nubes, en la otra vereda el agua corriendo a toda velocidad hacia el mar. Hace muchos años que no veía el Aconcagua así, quizás de niño. 19 de junio de 1987. Vacaciones familiares en La Serena, veíamos las notic...

La espuma blanca de las olas

Se aproxima el río atmosférico. El mar está inquieto aquí en Reñaca, estoy cerca de Cochoa estacionado en mi vehículo. Huele a mar, como si el viento acumulara todo el aroma del océano y lo trajera hasta la playa. Tomé un par de fotografías con mi querida cámara análoga Olympus 35 RC. La gente camina abrigada y feliz. Salí hace poco de terapia con Luis. Tener un propósito diario, finalizar los pendientes. He avanzado mucho después de varios meses de sicólogo. La mente está mas clara, se parece un poco a la espuma blanca que dejan las olas que rompen en los roqueríos. Mirar lo positivo. Trato de buscar en mi cabeza algún tema musical para este momento, algo alagre y en calma.  El agua avanza rápido, la marea está alta. El río atmosférico en camino, mi vida retoma el camino. 44 años, 15 de julio de 2026. Es invierno, las primeras gotas de lluvia suenan en el techo del auto. Mi cerebro se acerca más a la primavera, aún quedan restos de la temporada pasada.  Luces y sombras se dan...

La estufa a parafina

Hace años que no esperaba aquí, incluso ahora tienen oficina nueva. La sala de espera de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de La Cruz. Estoy un poco ansioso, tengo que renovar licencia, pero la última vez la médico a cargo me la renovó ¡por un año! Sólo porque no traje un certificado del oftalmólogo (tengo hipermetropía y astigmatismo). Ahora traje el documento en un sobre formal, está bien elegante.  Conducí varios años con licencia vencida. Hace poco, en Reñaca, un carabinero me perdonó un parte porque se sorprendió de la vigencia de la licencia "¿Por qué por un año? Ya, circule y cómprese un Kino". Ni a un anciano de 70 años se la dan por ese tiempo. Me citaron a las 9, llegué 5 minutos antes, ya son la 9:15 horas. En el televisor un capítulo de "Lugares que hablan", los gritos de Pancho Saavedra me despiertan. Un hombre de unos 70 años mira su teléfono, otro de 20 y tantos lo mismo, también una mujer casi de la misma edad. Yo escribo con los pies un p...

Moonchi

Espero en el auto a Cami con Moonchi, su gathija, ya prácticamente soy su padre adoptivo. La trajimos a la clínica veterinaria en esas mochilas galácticas gatúbelas (moonchila). Estaba nerviosa, nunca viaja. Antes "odiaba" a los gatos, más bien algo aprendido de pequeño porque a mi viejo no le gustaban.  Moonchi o Moonchelia me observó por meses, yo igual a ella. Me acercaba, se alejaba. De a poco me aceptó en su hogar. Ahora hasta duerme con nosotros, recibe mis caricias, la abrazo y pongo mi rostro en su pelaje de peluche. Me ha enseñado mucho, para alguien que le gusta tener el control en todo (por eso también estoy en terapia) es importante una experiencia felina. El amor se construye paso a paso.  Moonchi tiene una mancha en su rostro que parece el bigote de Chaplin. Es más bien solitaria, no comparte con las otras gatas de la casa de Camila. Las amo a las dos. Se parecen en algunas cosas, conductas, comportamientos. Con ella aprendí a querer a los gatos. Gracias Moonche...

Parche en el ojo

Estoy en la sala de espera de un centro de especialidades médicas en Quillota. Tengo hora con el oftalmólogo, llevo esos anteojos que uso casi nunca. Prefiero los de contacto que ocupo desde los 13 años. Coincidentemente me atiendo en el mismo lugar donde visité por primera vez al oculista, cuando tenía 7 u 8 años. Algunos juegan en sus celulares, en el televisor un partido del mundial (Argentina v/s Egipto, repiten los goles). Al frente un adolescente de unos 15 años con un parche en su ojo izquierdo: "¿Dónde está el baño?", le pregunta a quien parece ser su abuela. "Allá al fondo", le responde. No pasan ni 30 segundos y se devuelve. "Es para discapacitados, y yo no soy discapacitado", le dice medio molesto a la anciana. Me río por dentro: tiene un parche en el ojo, o sea, está con una discapacidad en este momento.  Gruñendo, sentado, curvo, agachado, mira su celular con la mano izquierda en la frente y con el único ojo bueno. Yo apenas escribo con estos ...

Don Alejandro

​"El periodismo arruinó mi escritura". Esa frase (u oración) ha revoloteado en mi cabeza por años. La escuché en 2006. Fue en verano, en uno de mis primeros días de práctica profesional en el Diario El Llanquihue de Puerto Montt. Don Alejandro, periodista connotado y con muchos años de experiencia, se sentaba en la última fila de la sala de prensa. Me llamaba la atención su vestimenta: "usted se viste como The Beatles", le dije una vez. Me senté a su lado varias semanas, aprendí mucho en esas conversaciones entre la redacción de notas. Tenía unos 60 años o quizá más en aquella época. En su juventud escribía poesía y otros relatos. Le contaba que yo hacía lo mismo en la universidad y en la adolescencia. La vorágine y presión de la prensa (sobre todo en crónica) opaca el estilo propio. Te vuelves una fábrica de salchichas, salvo cuando te encargaban un reportaje.  "El periodismo arruinó mi escritura". Hoy recuerdo las palabras de don Alejandro Gutiérrez, fue...

¿Cómo será vivir bajo la arena?

Pulgas de mar. Me acordé de las papayas, de los veranos en La Serena con la familia. Las tías, los tíos, las primas y los primos. Todo el día en la playa, me gustaban Las Cuatro Esquinas. Sacábamos machas en la arena bailando twist. Me gustaba hacer olitas, así como practicar bodyboard pero sin tabla. A veces la ola te revolcaba, tragabas agua salada, comías arena. Las pulgas de mar, pisabas miles, daba nervios. Me gustaba pillarlas con la mano, las juntaba en un balde con arena y agua, se escondían. ¿Cómo será vivir bajo la arena?

Hoy es un día soleado

Hace dos meses en los desayunos me siento frente a la ventana de la casa de mis padres con vista al jardín. Un naranjo y detrás dos limones. El sol pega fuerte por las mañanas, a veces salgo para atrapar rayos de luz. Regresar al origen para recargar energías, para salir del pozo oscuro que me agarra de los pies. Del caos al orden, eso mencionan muchos sabios. Lo singular de la vida es que estos episodios de baja energía (o depresión, como quieran llamarlo) aparecen cuando todo en realidad está muy bien alrededor. Pareciera ser que el cerebro corre por cuenta propia. Hoy es un día soleado, ayer tuve una experiencia de trabajo fotográfico que me llenó el alma. Compartir con gente que hace caminos y otras obras, personas con una sabiduría tremenda. Esas seis horas de viaje, de ida y vuelta, realmente valieron la pena. Había un pequeño cerro, subí varias veces para fotografiar desde lo alto mientras ellos hacían su pega sobre máquinas gigantes. Todos con una sonrisa, y la talla (broma) a ...

La liebre bruja

Los cazadores iban en la camioneta en busca de una presa. La noche completamente oscura, sólo alumbraba el foco del techo de vehículo. Eran tres a bordo. Frío, un poco de neblina, a lo lejos una sombra negra, pequeña para ser un conejo. Más bien era una liebre. Varios disparos con escopeta, el animal impenetrable pese a los tiros directo a su cuerpo. Corrieron para ver si estaba muerta, había desaparecido, ni rastros de sangre. ¿Una liebre bruja? Al día siguiente regresaron al lugar, ya con sol, solamente habían restos de perdigones. "A esa liebre nunca la van a cazar, ni ustedes ni nadie", les dijo un anciano que apareció en medio del bosque.

En el café, después de terapia

El bebé tomaba su mamadera, me imagino que de esas fórmulas cuando la mamá no da suficiente leche. Ella canta, suena algo así como Frank Sinatra. Alrededor dos abuelas conversan, otras personas trabajan en sus notebooks. El café es bonito, el matcha está rico, el croissaint con crema pastelera igual. Cambió la música, unos clientes se van, suena la campanita porque está listo el pedido de una mesa. Se acaba la batería de mi celular.