Moonchi

Espero en el auto a Cami con Moonchi, su gathija, ya prácticamente soy su padre adoptivo. La trajimos a la clínica veterinaria en esas mochilas galácticas gatúbelas (moonchila). Estaba nerviosa, nunca viaja. Antes "odiaba" a los gatos, más bien algo aprendido de pequeño porque a mi viejo no le gustaban. 
Moonchi o Moonchelia me observó por meses, yo igual a ella. Me acercaba, se alejaba. De a poco me aceptó en su hogar. Ahora hasta duerme con nosotros, recibe mis caricias, la abrazo y pongo mi rostro en su pelaje de peluche. Me ha enseñado mucho, para alguien que le gusta tener el control en todo (por eso también estoy en terapia) es importante una experiencia felina. El amor se construye paso a paso. 
Moonchi tiene una mancha en su rostro que parece el bigote de Chaplin. Es más bien solitaria, no comparte con las otras gatas de la casa de Camila. Las amo a las dos. Se parecen en algunas cosas, conductas, comportamientos. Con ella aprendí a querer a los gatos. Gracias Moonchelia, espero que salga todo bien con la veterinaria.

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