Hoy es un día soleado
Hace dos meses en los desayunos me siento frente a la ventana de la casa de mis padres con vista al jardín. Un naranjo y detrás dos limones. El sol pega fuerte por las mañanas, a veces salgo para atrapar rayos de luz. Regresar al origen para recargar energías, para salir del pozo oscuro que me agarra de los pies. Del caos al orden, eso mencionan muchos sabios. Lo singular de la vida es que estos episodios de baja energía (o depresión, como quieran llamarlo) aparecen cuando todo en realidad está muy bien alrededor. Pareciera ser que el cerebro corre por cuenta propia. Hoy es un día soleado, ayer tuve una experiencia de trabajo fotográfico que me llenó el alma. Compartir con gente que hace caminos y otras obras, personas con una sabiduría tremenda. Esas seis horas de viaje, de ida y vuelta, realmente valieron la pena. Había un pequeño cerro, subí varias veces para fotografiar desde lo alto mientras ellos hacían su pega sobre máquinas gigantes. Todos con una sonrisa, y la talla (broma) a flor de piel. La próxima semana regreso a otra faena. De la oscuridad a la luz.
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