Los últimos sorbos de café frente al mar

"Tú no eres morena, eres mate". Tres mujeres conversan al lado mientras bebo un capuccino mirando al mar, en Cochoa. Encontré un carrito cafetería en el paseo con reposeras y quitasoles.
Bajé por una escalera inmensa luego de mi terapia con el sicólogo, salí más tranquilo y enfocado luego de días turbulentos. Fotografié durante la caminata, la cámara siempre me acompaña.
"Espero que nos veamos", dos señoras que pasean a sus perros "guaguas" se despiden. La música del carrito está buena, un tanto nostálgica para el momento que atravieso, pero, en fin, hace juego con el mar. Suena "Every breath you take" de The Police mientras miro la espuma de leche que queda en el fondo del vaso, los últimos sorbos.
El sonido de las olas siempre me calma. Quizá así sonaba el ruido externo cuando estaba en el vientre de mi madre, cuando era un feto y escuchaba música docta de los cassettes que ella coleccionaba.
Ahora tengo que regresar a La Cruz, del mar al valle, pero sigo observando y escuchando alrededor. "Póngase como sirena", le dice una hija de unos 50 a su mamá de más de 70 años. Está posando para una fotografía, me dan ganas de acercarme y sacarle una foto juntas. 
Avenida Borgoño, una ruta que rodea la costa entre Viña del Mar y Concón repleta de recuerdos, conversaciones, momentos felices para miles de personas que han pasado por aquí: solos, en pareja, en familia, con amigos. Hace unos meses compartí un café y unas galletas con Camila, en ese mismo lugar. Estaba nublado, nos sentamos en una banca mirando al mar.
El café se terminó, veo a un fox terrier. Me gustan esos perros, son inquietos, pero protectores... Volteo mi cabeza al océano y contemplo un buque que atraviase el horizonte rumbo a Valparaíso. Le tomo un par de fotografías.
Este fin de semana es feriado por Fiestas Patrias. Casi es primavera en Chile, ya se siente ese aire cálido, el sol pega fuerte y las abejas se posan en las flores en busca de polen. Es septiembre, el próximo mes cumplo 45 años.

Comentarios

Karina ha dicho que…
Tienes una forma muy bonita de observar lo cotidiano y transformarlo en un relato cercano. Se siente como estar ahí, mirando el mar contigo.
Gracias por tus palabras Karina, me impulsan a seguir compartiendo momentos.

Entradas populares de este blog

En el café, después de terapia

La liebre bruja

El caudal y los recuerdos