La liebre bruja
Los cazadores iban en la camioneta en busca de una presa. La noche completamente oscura, sólo alumbraba el foco del techo de vehículo. Eran tres a bordo. Frío, un poco de neblina, a lo lejos una sombra negra, pequeña para ser un conejo. Más bien era una liebre. Varios disparos con escopeta, el animal impenetrable pese a los tiros directo a su cuerpo. Corrieron para ver si estaba muerta, había desaparecido, ni rastros de sangre. ¿Una liebre bruja? Al día siguiente regresaron al lugar, ya con sol, solamente habían restos de perdigones. "A esa liebre nunca la van a cazar, ni ustedes ni nadie", les dijo un anciano que apareció en medio del bosque.
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