La estufa a parafina
Hace años que no esperaba aquí, incluso ahora tienen oficina nueva. La sala de espera de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de La Cruz. Estoy un poco ansioso, tengo que renovar licencia, pero la última vez la médico a cargo me la renovó ¡por un año! Sólo porque no traje un certificado del oftalmólogo (tengo hipermetropía y astigmatismo). Ahora traje el documento en un sobre formal, está bien elegante.
Conducí varios años con licencia vencida. Hace poco, en Reñaca, un carabinero me perdonó un parte porque se sorprendió de la vigencia de la licencia "¿Por qué por un año? Ya, circule y cómprese un Kino". Ni a un anciano de 70 años se la dan por ese tiempo.
Me citaron a las 9, llegué 5 minutos antes, ya son la 9:15 horas. En el televisor un capítulo de "Lugares que hablan", los gritos de Pancho Saavedra me despiertan. Un hombre de unos 70 años mira su teléfono, otro de 20 y tantos lo mismo, también una mujer casi de la misma edad. Yo escribo con los pies un poco helados, se supone que hoy comienza el "río atmosférico". No traje parka. Afuera canta un queltehue, esos pájaros que anuncian la lluvia como decían los abuelos. Extraño a Camila, está un poco molesta conmigo, me puse "leso" como dice ella cuando ando de mal humor.
¿Me darán la licencia de conducir por cuatro o más años? Recordé que el fin de semana el vecino me chocó el auto, el parachoques delantero. Le saldrá un ojo de la cara por un topón demasiado estúpido. Mi vehículo estacionado, el llegando a medianoche, reversa. ¡Pum!
Aún no me llaman...
¡Me aprobaron la licencia de conducir por cuatro años! La doctora fue más buena onda esta vez. Hasta me contó del cambio de oficina. Había un olor a eucaliptos. Una estufa a parafina tenía una olla con agua hirviendo arriba con hojas de ese árbol. Era muy agradable el aroma. "Me acordé de la casa de mis abuelos paternos", le comenté. Esa fragancia me despertaba en las mañanas de invierno junto con ese rico olor a pan tostado y huevos fritos. Sonaba la Radio Festival que escuchaba todas las mañanas mi Tata. El locutor contaba chistes fomes, pero habían risas grabadas.
Hoy una taza de café, avena con leche y plátano. Mañana me entregan la licencia nueva.
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